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A veces siento que las mujeres nos estamos desgastando, peleando por derechos que ya tenemos y hemos dado la espalda a otros derechos que no tenemos, como pagar lo mismo por productos que funcionan igual para hembras y varones.

El otro día casi tropiezo con el carrito en el supermercado. En la góndola de artículos de higiene íntima femenina, unos flamencos con piña llamaron mi atención. Como no es usual encontrar animales entre toallas sanitarias y jabones, me detuve a observar. Mis ojos no me engañaron.

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